Planes futuros
​Un taller. Muchos oficios. Ideas curiosas de sobra.
MĂ¡s que una cera para bigote
Puede que Wizard Oil & Wax haya empezado con un bigote, pero nunca quise construir una empresa dedicada solo al arreglo personal. Lo que yo querĂa construir era un taller.
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Ese tipo de lugar donde una buena idea se vuelve experimento, el experimento se vuelve algo Ăºtil y lo Ăºtil se gana su lugar en el estante. Un lugar para ceras, aceites, resinas, herramientas y cualquier otra cosa que llame la atenciĂ³n de un tipo que prefiere ponerse a hacer algo antes que quedarse con la duda de si podrĂa.
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La cera para bigote es mi primera creaciĂ³n terminada, y por ahora tiene toda mi atenciĂ³n. Pero tengo otros intereses, otros oficios y unas cuantas ideas esperando pacientemente en la orilla del banco de trabajo.
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No me interesa llenar un catĂ¡logo por llenarlo, ni seguir los pasos de otro artesano solo porque el camino ya estĂ¡ trillado. Prefiero hacer cosas que conozco, cosas que uso y cosas que puedo respaldar.


¿QuĂ© hay en el banco de trabajo?
No todo estĂ¡ en la misma etapa del experimento. AquĂ va una mirada honesta a lo que ya existe, a lo que me gustarĂa emprender despuĂ©s y a lo que quizĂ¡ algĂºn dĂa salga del taller.
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Ahora — La cera para bigote
Una fĂ³rmula. Tres ingredientes. Mucho trabajo detrĂ¡s. Mi atenciĂ³n estĂ¡ puesta en llevar la cera para bigote Wizard Oil al mercado y en que esta primera aventura salga bien.
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Lo siguiente — El cuidado de la madera
Disfruto la carpinterĂa tanto como un buen experimento, y una cera suave de acabado para madera es la primera creaciĂ³n nueva que me gustarĂa explorar. Algo sencillo y Ăºtil en mi propio taller antes de que llegue a tener un lugar en el tuyo.
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Sin fecha de lanzamiento anunciada. Espero avanzar este invierno, pero estarĂ¡ lista cuando estĂ© lista.
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AlgĂºn dĂa — El resto del banco de trabajo
El cuero, las tablas de cortar, las herramientas y el hierro fundido merecen un poco de cuidado. TambiĂ©n tengo ideas para ellos. MĂ¡s adelante, me imagino haciendo algunos objetos Ăºtiles de mi propia mano, quizĂ¡ peines u otras piezas salidas del taller.
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Por ahora, son ideas, no productos rumbo a la caja.
El Banco del Artesano
Hay un placer muy particular en cuidar algo hecho para durar: una herramienta gastada por el uso, una cubierta de cocina de madera, un buen par de botas o un mueble que ya guarda unas cuantas historias.
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Lo que me gustarĂa desarrollar despuĂ©s pertenece a ese mundo. Nada especialmente llamativo. Solo preparados prĂ¡cticos que ayuden a los buenos materiales a seguir haciendo su trabajo.
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Una cera suave de acabado para madera. La primera candidata, nacida de mi propio gusto por la carpinterĂa y de mi preferencia por los acabados fĂ¡ciles de entender y agradables de usar.
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Aceite para tablas de cortar y cubiertas de madera. Una idea sencilla para la madera que se usa a menudo en la cocina. Cualquier fĂ³rmula que llegue a desarrollar tendrĂa que evaluarse para su uso previsto antes de ponerse a la venta.
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Un acondicionador para cuero. Algo para botas, cinturones, correas y demĂ¡s piezas de cuero que preferimos cuidar antes que reemplazar.
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Cuidado para herramientas, cuchillas y hierro fundido. Un posible preparado para el acero y el hierro que se ganan el pan en el taller y al aire libre, desarrollado pensando en su uso previsto.
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No son cuatro productos que tenga escondidos en un armario esperando su etiqueta. Son ideas que pienso ganarme con el mismo proceso que la primera cera: investigaciĂ³n, experimentos, lotes fallidos, lotes mejores y uso real en mis propias manos.
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Ya sea que trabajes la madera, el cuero o el acero, o que simplemente aprecies un objeto hecho para durar mĂ¡s que su dueño, alrededor de este banco de trabajo hay lugar para ti.


El Gabinete del Alquimista
No toda curiosidad del taller tiene que convertirse en producto.
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Paso mucho tiempo leyendo, investigando y experimentando simplemente porque me gusta entender cĂ³mo funcionan las cosas. Los materiales tradicionales, la herbolaria occidental, el mundo natural y la larga historia de quienes aprendieron observando me han llevado por caminos maravillosamente extraños.
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Mucho de eso se queda en mis estantes, en mis cuadernos o allĂ¡ afuera, en el campo. Puede influir en mi forma de pensar, pero no es un catĂ¡logo de remedios, ni una promesa de productos futuros, ni la pretensiĂ³n de que cualquier idea antigua deba venderse en una lata moderna.
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Hay puertas que vale la pena dejar entreabiertas. Ya veremos adĂ³nde nos lleva la curiosidad.
Seis reglas del taller
1. El propĂ³sito antes que la novedad
Si no resuelve un problema real ni cumple un propĂ³sito que valga la pena, no tiene nada que hacer en el estante.
Llegue lo que llegue al banco de trabajo, tendrĂ¡ que estar a la altura de los mismos principios.
2. La sencillez es una virtud
Usa lo que el trabajo pide, y nada mĂ¡s. Una lista larga de ingredientes no me impresiona ni la mitad que una corta que funciona.
3. Experimenta, aprende, mejora
Haz el lote. Prueba el lote. Averigua quĂ© saliĂ³ mal. Haz que el siguiente salga mejor. No espero dejar de aprender, y no pienso dejar de mejorar.
4. Respeta los materiales
La buena cera de abeja, la madera sana, el cuero resistente y el acero honrado merecen que se les trate con cuidado. Trabaja con el material, no contra él.
5. Mantenlo cerca de casa
Procuro abastecerme localmente siempre que se pueda y doy preferencia a los materiales hechos en Estados Unidos. Me importa saber de dĂ³nde vienen las cosas.
6. No olvides a la gente
El buen trabajo mejora cuando la gente comparte lo que sabe. Quiero escuchar a quienes de verdad le dan uso a estas cosas.
Unas palabras desde el otro lado del banco de trabajo
¿Tienes una idea para algo Ăºtil que merezca un lugar en el banco de trabajo? ¿Un material difĂcil de cuidar, una preparaciĂ³n de antaño que quedĂ³ en el olvido o un oficio que no he mencionado? Me encantarĂa conocerla.
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EscrĂbeme a placeholder@wizard-oil.com. No te puedo prometer que harĂ© todo lo que me sugieras, pero siempre agradezco una buena idea.
El prĂ³ximo capĂtulo aĂºn se estĂ¡ escribiendo
Por ahora, la primera tarea estĂ¡ bastante clara: hacer la cera para bigote lo mejor que pueda y construir este pequeño negocio sobre terreno firme.
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Lo demĂ¡s vendrĂ¡ del mismo lugar de donde saliĂ³ todo esto: un problema real, una mente curiosa, unos cuantos materiales honestos y las ganas de ensuciarme las manos.
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Sin grandes profecĂas. Sin fechas prometidas. Solo mĂ¡s cosas que vale la pena hacer, cuando llegue su momento.