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Sobre Wizard Oil & Wax

InspiraciĂ³n del viejo mundo. Ingredientes honestos. Una pizca de alquimia.

El trabajo de un Mago nunca se acaba

Wizard Oil & Wax naciĂ³ de un bigote, una vena testaruda y la convicciĂ³n de que podĂ­a hacer algo mejor con mis propias manos.

 

Siempre he sido de los que prefieren entender cĂ³mo funciona algo antes que comprar uno nuevo sin mĂ¡s. Ya sea una mĂ¡quina, un proyecto de carpinterĂ­a o algĂºn brebaje curioso burbujeando en un matraz, hay una satisfacciĂ³n muy particular en tomar materias primas y convertirlas en algo Ăºtil.

 

La cera para bigote no iba a ser la excepciĂ³n.

 

Después de años de llevar bigote y de probar casi cualquier cera, pasta y pomada que cayera en mis manos, sabía lo que me gustaba. Y también lo que no.

 

Unas olĂ­an a tienda de velas. Otras no podĂ­an ni con un solo pelo. Y unas cuantas aguantaban un bigote en pleno huracĂ¡n… siempre y cuando primero las derritieras con una secadora de pelo.

 

HabĂ­a buenos productos, claro. Pero ninguno lograba el equilibrio que yo buscaba.

 

AsĂ­ que decidĂ­ hacer mi propia cera.

En busca de una cera como debe ser

Lo que buscaba era bastante sencillo.

 

FijaciĂ³n de verdad. Una cera para bigote deberĂ­a hacer lo que promete su nombre: fijar el bigote. Ya sea que lleves uno discreto, peinado hacia los lados, o un magnĂ­fico bigote de manubrio, deberĂ­a mantener cada pelo justo donde lo pusiste.

 

Nada de fragancias innecesarias. He disfrutado una que otra cera perfumada, pero traer tabaco, vainilla o bourbon bajo la nariz de sol a sol terminĂ³ por perder la gracia. A mi esposa tampoco le encantaban. Yo querĂ­a una cera que oliera a sus ingredientes, no a la imaginaciĂ³n de un perfumista.

 

FĂ¡cil de trabajar, sin rituales. Una cera fuerte no deberĂ­a exigir una elaborada ceremonia de calentamiento cada mañana. QuerĂ­a algo que pudiera trabajar entre los dedos y aplicar sin complicaciones. Con el frĂ­o quizĂ¡ haga falta calentarla un poco, pero eso deberĂ­a ser la excepciĂ³n, no la regla.

 

Nada que sobre. Ni listas de ingredientes interminables, ni añadidos que solo estĂ¡n ahĂ­ porque suenan impresionantes. Solo lo necesario para cumplir con el trabajo.

 

Ese Ăºltimo requisito me llevĂ³ por un laberinto de lo mĂ¡s interesante.

Tres ingredientes. Una buena dosis de alquimia.

La receta final lleva solo tres ingredientes, y cada uno tiene su razĂ³n de ser.

Cera de abeja — La base

La columna vertebral de la fĂ³rmula. La cera de abeja aporta estructura, firmeza y el cuerpo necesario para mantener en formaciĂ³n a los pelos mĂ¡s rebeldes.

Lanolina — El aglutinante

Rica, flexible y de lo mĂ¡s Ăºtil. La lanolina vuelve manejable la mezcla y ayuda a que una cera firme se reparta por el bigote sin convertirse en un ladrillo imposible de domar.

Colofonia de pino — El agarre

Una resina que se obtiene del pino, y el ingrediente al que la fĂ³rmula le debe buena parte de su tenacidad. Un poco rinde mucho, y dar con el equilibrio justo no es cosa menor.

Esa es toda la lista de ingredientes.

 

Pero tres ingredientes no garantizan una receta fĂ¡cil.

 

Hubo pruebas con otros aceites, ajustes en las proporciones, mucha atenciĂ³n a la temperatura y bastantes lotes que me enseñaron exactamente lo que no habĂ­a que hacer.

 

Como todo buen alquimista acaba por descubrir, saber quĂ© lleva un brebaje es solo la mitad del trabajo. La otra mitad estĂ¡ en cĂ³mo se combina.

 

El calor, los tiempos, las proporciones y la paciencia: todos tienen voz y voto.

 

El resultado es una cera para bigote de fijaciĂ³n fuerte, hecha para una sola tarea y para cumplirla excepcionalmente bien.

 

Sin ingredientes secretos. Sin adornos innecesarios. Solo una fĂ³rmula desarrollada con cuidado y mucha experimentaciĂ³n testaruda.

Hecha a mano, aquĂ­ en Iowa

Wizard Oil & Wax es un negocio pequeño e independiente con base en Council Bluffs, Iowa.

 

Durante buena parte de mi juventud me imaginĂ© echando raĂ­ces en otro lugar. Es curioso cĂ³mo un poco de tiempo y de perspectiva le cambian a uno la manera de ver las cosas. Con los años he aprendido a apreciar esta tierra, su gente y el carĂ¡cter tan particular de este rincĂ³n del Medio Oeste.

 

Es mi hogar, y me enorgullece construir algo aquĂ­.

 

Cada lote de cera para bigote Wizard Oil lo hago yo mismo, en tandas pequeñas, cuidando tanto los materiales como el proceso.

 

Creo en saber de dĂ³nde vienen las cosas, en apoyar a los buenos productores y en abastecerme cerca de casa siempre que se pueda. Hasta tenemos unas cuantas colmenas en nuestra granja, aunque no voy a fingir que de ahĂ­ sale la cera de abeja que uso en producciĂ³n. QuizĂ¡ algĂºn dĂ­a las abejas pongan algo mĂ¡s de su parte.

 

Por ahora, mi meta es sencilla: conseguir ingredientes de calidad, tratarlos con respeto y hacer algo digno de llevar mi nombre.

El hombre bajo el sombrero

Alec, founder of Wizard Oil & Wax, seated in an ice cave wearing a blue jacket and a handlebar mustache.

Ahora, hablemos de eso del Mago.

 

Siempre he tenido un pie en el mundo prĂ¡ctico y el otro en un lugar bastante mĂ¡s extraño.

 

Me encanta trabajar con las manos, descifrar maquinaria, construir cosas y resolver esos problemas que piden un buen juego de herramientas y un poco de ingenio.

 

Pero también he pasado buena parte de mi vida perdido entre la mitología, la filosofía, la historia y los grandes mundos imaginarios de la fantasía.

 

Los antiguos alquimistas, herbolarios, herreros y sabios errantes siempre me han fascinado. Eran personajes que buscaban entender el mundo estudiando sus materiales, sus misterios y las fuerzas que le dieron forma.

 

Unos eran eruditos. Otros, artesanos. Y algunos, seguramente, estaban medio locos.

 

Siempre me pareciĂ³ que serĂ­an una compañía de lo mĂ¡s interesante.

 

Para mĂ­, el Mago es mucho mĂ¡s que un tipo con sombrero puntiagudo y un repertorio de hechizos. Es un estudiante del mundo. Un creador, un pensador, un experimentador. Alguien que nunca pierde del todo la curiosidad, por muchos años que pase acumulando saber.

 

Y, quizĂ¡ lo mĂ¡s importante, alguien que no olvida que la vida tiene permiso para ser un poco fantĂ¡stica.

 

No creo que hacerse mayor tenga que significar dejar de maravillarse.

 

El mundo ya es un lugar extraordinario. A veces basta con estar dispuesto a verlo asĂ­.

 

AsĂ­ que no, el Mago no es una simple mascota inventada por un departamento de marketing.

​

Yo soy el Mago.
 

El sombrero puntiagudo es opcional. La curiosidad, no.

Un sello propio

Si te llamĂ³ la atenciĂ³n esa calavera tan peculiar que adorna nuestras latas, tambiĂ©n tiene su historia.

 

El sigilo de Wizard Oil & Wax reĂºne sĂ­mbolos del oficio, la alquimia y la historia, junto con un sano gusto por lo misterioso.

 

El martillo y el hacha cruzados rinden homenaje a las herramientas de los oficios manuales. Los sĂ­mbolos alquĂ­micos representan el aceite y la cera, los materiales que estĂ¡n en el corazĂ³n de este negocio. Y la inscripciĂ³n rĂºnica, tomada del antiguo amuleto de Lindholm, trae hasta nuestros dĂ­as un poco del misterio y el simbolismo del viejo mundo nĂ³rdico.

 

MĂ¡s que un logotipo de empresa, el diseño pretende ser algo personal: una marca simbĂ³lica de protecciĂ³n, de oficio y del espĂ­ritu que hay detrĂ¡s del trabajo.

 

La historia da para mucho mĂ¡s, para quien se anime a investigar.

 

Explora el Sigilo →

Un taller con espacio para crecer

La cera para bigote es apenas el primer brebaje en salir del banco de trabajo.

 

Desde hace mucho me fascina lo Ăºtiles que pueden ser los materiales naturales: ceras, aceites, resinas y todo lo extraordinario que logran cuando se les entiende bien.

 

La misma curiosidad que me llevĂ³ a crear la cera para bigote me tiene pensando en acabados para madera, acondicionadores para cuero, ceras protectoras y otras creaciones prĂ¡cticas.

 

No pienso hacer productos solo para llenar un catĂ¡logo. Prefiero desarrollar cosas que entiendo, cosas que uso y cosas que creo que vale la pena hacer.

 

Algunos experimentos saldrĂ¡n bien. Otros, sin duda, se convertirĂ¡n en lecciones caras.

 

Eso también es parte del oficio.

Buena compañía, buena magia

Aunque el que estĂ¡ frente a los matraces sea yo, nada de esto ha salido adelante en solitario.

 

Tengo la fortuna de contar con una esposa maravillosa, una buena familia y gente cercana que ha alentado mis ideas mĂ¡s ambiciosas, ha tolerado las mĂ¡s raras y me ha ayudado a construir una vida por la que estoy profundamente agradecido.

 

Wizard Oil & Wax serĂ¡ un taller de un solo hombre, pero la vida que hay detrĂ¡s es todo menos solitaria.

 

Y si decides apoyar este pequeño emprendimiento, tĂº tambiĂ©n pasas a formar parte de esta historia.

Del banco de trabajo del Mago al tuyo

Ya sea que hayas llegado hasta aquĂ­ buscando una mejor cera para bigote, por aprecio al oficio bien hecho o simplemente porque viste una calavera con sombrero de mago y no pudiste con la curiosidad, me da gusto tu visita.

 

Mi esperanza es construir algo que perdure: productos Ăºtiles, hechos con cuidado, que lleven un poco de carĂ¡cter y algo de magia del viejo mundo a la vida de todos los dĂ­as.

 

Queda mucho por aprender, mucho por hacer y no faltan cosas curiosas que valga la pena explorar.

 

Mientras tanto…

​

Mantén las manos en el trabajo y la mente en las maravillas.

​

— El Mago

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